PUBLICACIONES DE INVESTIGADORES DE LA FACULTAD DE CC BIOLÓGICAS




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Díaz del Cerro, E, Ceprián, N, Félix J and De la Fuente M

A short social interaction between adult and old mice improves the homeostatic systems and increases healthy longevity

Exp Gerontol 2022 158:111653

DOI: 10.1016/j.exger.2021.111653

RESUMEN

Una de las líneas de investigación que está desarrollando nuestro grupo en los últimos años se centra en comprobar el efecto que puede tener el ambiente social en el mantenimiento de la salud para conseguir un mejor envejecimiento y mayor longevidad. Ya habíamos observado (Garrido et al. J Gerontol A Biol Sci Med Sci.73 (7): 873-881. 2018) que una convivencia continua de dos meses entre ratones viejos (con el deterioro fisiológico propio de la vejez) y adultos consigue mejorar, en los primeros, el funcionamiento de sus sistemas homeostáticos, tanto del sistema nervioso (con mejores respuestas conductuales) como del inmunitario, y aumentar significativamente su longevidad. No obstante, los adultos muestran un cierto deterioro. Por ello, en el presente estudio se quiso comprobar si una breve interacción diaria de solo 15 minutos entre ratones viejos y adultos, durante esos dos meses, podría proporcionar esa mejora en los ratones viejos sin afectar a los adultos. Los resultados han mostrado que efectivamente, los ratones viejos mejoraron su conducta e inmunidad, además de tener menor oxidación e inflamación y, consecuentemente, aumentaron su longevidad. Por su parte, los ratones adultos, aunque no presentaron ningún cambio tras este periodo de interacción, cuando alcanzaron la vejez, mostraron importantes mejoras en algunos de los parámetros analizados y una mayor longevidad, en comparación con los animales que nunca interaccionaron con los viejos durante su edad adulta. Entre los posibles mecanismos implicados en estos efectos positivos de la interacción social en la vejez, estaría el aumento encontrado en las concentraciones plasmáticas de oxitocina, una hormona fundamental para el adecuado funcionamiento del organismo. Esta hormona, que se ha denominado “la hormona del amor”, se libera en mayor cantidad en las relaciones sociales positivas. Dado que, como ya henos comprobado, los resultados obtenidos en los parámetros analizados en ratones son muy extrapolables al ser humano, se puede concluir que una breve interacción social entre individuos viejos y adultos puede ser una excelente estrategia para mejorar tanto el estado de salud como la longevidad.